
Actualidad

Fátima Herrera
Portavoz PSOE Ayuntamiento Almería
26 de mayo de 2026
Colmar el vaso
Vivir en Almería se está convirtiendo en un ejercicio de resistencia económica insoportable para las familias. Bajo el mandato de esta alcaldesa, un recurso vital como es el agua ha dejado de ser un derecho básico para convertirse en objeto de recaudación implacable.
El último Pleno municipal ha consumado un nuevo atropello contra el bolsillo de los almerienses. La aprobación de una nueva subida del 5% en la factura del agua no es un hecho aislado; es la gota que colma un vaso ya desbordante porque este incremento se suma al desorbitado 35% que sufrimos el año pasado, acumulando una subida insostenible del 40% en tan solo dos años. Este "sablazo" hídrico viene acompañado de una escalada fiscal sin precedentes, con subidas en el IBI, la tasa de basura, los servicios de cementerios y las instalaciones deportivas.
Pero es que, además, los almerienses estamos asumiendo en nuestros recibos costes que deberían ser del Ayuntamiento, como el gasto del bono social o el tratamiento de lodos. Es indignante que, mientras las familias hacen malabares para llegar a fin de mes, la alcaldesa decida traspasarles cargas económicas que no les corresponden.
Todo ello se agrava aún más a consecuencia de los veinte años de absoluta falta de inversión en la desaladora municipal, que ha encarecido artificialmente el coste del agua desalada, un precio que, lejos de asumirlo quienes gestionan el servicio, se traslada directamente a las facturas de los ciudadanos.
No podemos resignarnos a este modelo de gestión que privatiza los beneficios y socializa las pérdidas. No es justo que las familias almerienses paguen los platos rotos de la ineficacia y la falta de control de una alcaldesa que siempre elige el camino más fácil: cargar sus deudas sobre las espaldas de la gente.
La alcaldesa y su equipo de gobierno parecen haber olvidado que el agua no es un lujo, es un derecho. Un derecho que debería estar garantizado para todos, independientemente de su nivel de ingresos. Pero aquí estamos, viendo cómo se repite una y otra vez el mismo patrón: subidas de precios, promesas vacías y una gestión que no mira por el bienestar de las personas, sino por los intereses de unos pocos.
Es hora de cambiar las prioridades. Es hora de que este Ayuntamiento deje de ser un mero recaudador y se convierta en un verdadero defensor de los derechos de los almerienses. Porque Almería no puede seguir soportando más subidas y porque cada euro cuenta en los hogares de nuestra ciudad.









